Las 3 claves más potentes del liderazgo de Steve Jobs

Hay cámaras filmando y todas las fotos se deben tomar desde la calle, dice un cartel junto a la puerta. Porque ese garaje ubicado en Los Altos, California, no es un garaje cualquiera. Es el sitio en el que supuestamente Steve Jobs y su socio, Steve Wozniak, diseñaron el primer ordenador personal de la historia. Un lugar de culto y peregrinación para emprendedores de todo el mundo que creen, tal vez, que si inmortalizan la visita podrán llevarse parte del talento visionario de Jobs impreso en sus fotografías. 

Pero la realidad es otra, porque Wozniak reconoció hace años que la historia del nacimiento de Apple en aquel garaje es inventada. Un mito que, a pesar de haberse desmentido, sigue forjado a fuego en la biografía de uno de los más grandes líderes de todos los tiempos. 

Jobs murió hace más de una década, pero no se le olvida.

Supo colocarse siempre del lado de la innovación y sorteó los retos con una maestría admirable desde el punto de vista organizacional. Levantó los cimientos de la empresa con mayor capitalización del mundo, llegó a la cima. Y sus frases sobre motivación, visión y gestión de equipos siguen generando cientos de likes cuando se comparten en redes sociales. ¿Por qué?

En este artículo vamos a darte las 3 claves más potentes de su estilo de liderazgo. 

1. Visión transformadora

Cuando Jobs y Wozniak iban a la Universidad no había manera de que nadie tuviera su propio ordenador. Costaban como una casa y eran tan grandes que ocupaban habitaciones enteras. Aparentemente no existía ninguna posibilidad de acercar la tecnología a la gente, hasta que los dos jóvenes empezaron a diseñar en lápiz y papel aquel primer prototipo que estaba llamado a revolucionar el mundo de la informática. El resto de la historia se llama Apple y es de sobra conocida por todos.

Lo que quizás mucha gente no sepa es que en los 90, Jobs transformó una empresa subsidiaria adquirida a Lucasfilm en Pixar, que cambió la industria de animación con el lanzamiento de Toy Story. De nuevo, la reacción fue innovar, implementar y transformar. Y más tarde, con la integración de Pixar en Disney, Jobs se convirtió en el mayor accionista individual del gigante del entretenimiento. Con todo, el año de su muerte, su fortuna se valoraba en más de 8.000 millones de dólares y ocupaba el puesto 110 en la lista de Forbes. Por los frutos que lleva es el árbol conocido.

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2. Innovación y constancia

La década de los 80 supuso la entrada de potentes competidores en el mercado de los ordenadores personales. Apple había llegado primero, pero mantenerte en el trono sin que nadie te haga sombra requiere de mucho más. Así que con la llegada de las primeras dificultades empresariales, Jobs y su equipo dieron una vuelta de tuerca a la industria con la creación del Macintosh 128K, el primer ordenador que usaba una interfaz gráfica de usuario y un ratón.

Sin embargo, a esta situación se sumaron graves problemas con la cúpula directiva de la empresa, hasta el punto de que Jobs se vio obligado a renunciar y a vender todas sus acciones, salvo una. Y así fue como cerró su primera etapa como líder, recogiendo la Medalla Nacional de Tecnología de manos del presidente Ronald Reagan, pero condenado a estar lejos y en la sombra.

Pasaron los años y en 1997, cuando Apple era una empresa moribunda que se ahogaba en sus propios barros financieros, Jobs regresó como director ejecutivo para rescatar a la compañía. Lideró la organización hasta que el cáncer de páncreas que acabó con su vida se lo impidió. Y en el verano de 2011, cuando se retiró definitivamente, logró sobrepasar a Exxon como la empresa con mayor capitalización del mundo.

3. Pasión y motivación

Cuando Jobs murió, sus colegas de Pixar lo definieron como una luz de guía. «Era un visionario capaz de ver el potencial donde nadie más tenía claridad. Creyó en nuestro sueño loco y la única cosa que siempre decía era: Hacedlo estupendo». 

No es casualidad que Steve Jobs sea hoy una de las figuras que mejor encarna el liderazgo transformacional. Revolucionó las ventas, la forma de dirigirse a los clientes y se rodeó siempre de los mejores profesionales. Su equipo fue su mejor arma y supo bajar al barro para conectar, a pesar de que en más de una ocasión se le criticó por la dureza de su carácter. 

El liderazgo de Steve Jobs era distinto, sin corbata ni trajes de Armani, con ese halo audaz y esa capacidad para persuadir y hacer que su mensaje calara y creciera. Pero por encima de todo eso estaban su equipo, el talento de la gente, en definitiva.

Porque la calidad de un producto no nace, se hace. Y para eso se necesitan mentes brillantes capaces de cambiar el mundo y de hacer que en los cinco continentes haya miles de personas que sueñen con tener un ordenador o un teléfono inteligente con la manzana mordida. 

4. Analiza y delega

Transformación, visión, talento, pasión, crecimiento, innovación… Las palabras que giran en torno al liderazgo de Steve Jobs son grandes en sí mismas. En este artículo te hemos contado muchas cosas que esperamos que te hayan ayudado a inspirarte. Si es así, déjanos un comentario con la frase de Jobs que más te identifica. 

Venga, empezamos nosotros: 

«Cada día me miro en el espejo y me pregunto: Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Si la respuesta es no durante demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo».

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Pablo Santxez

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