El valor de la empatía y 4 claves para fomentarla

Te levantas de mal humor porque no has descansado lo suficiente. Maldices la jornada laboral que se te avecina, absorbido por sonido de la cafetera y recreándote en tu mala suerte. Todo parece gris y ni siquiera el agua cálida de la ducha consigue revertir ese estado plomizo que te invade. Piensas que no va a ser un buen día.

Sales a la calle y te cruzas con gente. Todos parecen tener prisa y avanzan en automático, enredados también en sus problemas, tan ensimismados como tú. Cuando vas a cruzar el paso de peatones, chocas con un joven que se disculpa casi sin mirarte, pero te lo tomas a mal y frunces el ceño sin decir nada. Podría ir con más cuidado, piensas.

No hay un mínimo atisbo de empatía en ti y debes aprender algunas cosas.

Qué es la empatía y por qué necesitas desarrollarla

Según la RAE, la empatía es la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.

Pero no es fácil comprender las emociones de los demás cuando se te amontonan los problemas, ¿verdad? Vives tan ensimismado que sueles tomarte a mal cómo se comportan el resto de personas contigo. Puede que incluso te chirríe ver a otros tan contentos, cerveza fresquita en mano y riéndose a carcajadas en el bar de abajo de casa, porque hacen demasiado y ruido y tú lo que quieres es descansar. Estás tan agotado que ni si quiera se te pasa por la cabeza pensar que hay un negocio con un permiso, por ejemplo, o que otras personas necesitan disfrutar de su tiempo de ocio.

¿Cómo vas a pensar en ellos si ni siquiera tienes tiempo de ordenar lo que sucede en tu cabeza? ¿Se puede desarrollar la empatía en estas circunstancias?

Tendemos a pensar que todo gira en torno a nosotros. De hecho, la realidad es que el comportamiento general de las personas que nos rodean se basa en la situación que están viviendo en ese momento. Por tanto, es habitual que sean las circunstancias vividas las que originen las reacciones, y que esto a su vez sea interpretado como un signo de la calidad humana de la persona en cuestión.

Me explico:

Cuando no contestas a las disculpas del joven que chocó contigo en el paso de peatones, es posible que él piense que tú eres un antipático. ¿Pero lo eres realmente? ¿Eres peor persona por eso? Definitivamente no. «Tú eres tú y tus circunstancias», que decía Ortega y Gasset. Sin embargo, tienes el poder de manejar tus propios pensamientos. Y ahí está la clave.

Como un equilibrista de ti mismo, agrandas o empequeñeces lo que te sucede, quedando preso de lo que pasa por tu cabeza. Pero si cambias la percepción, cambias la emoción, porque la realidad no es lo que te pasa, si no lo que TÚ haces con lo que te pasa.
El presente, por tanto, anda siempre deformado por tus emociones, y la única manera de salir de esa cárcel de la perspectiva gris que te impide sentir empatía es desarrollar la espectacular capacidad humana de modificar el pensamiento.

Te cuento cómo hacerlo a continuación.

Beneficios de la empatía y 4 claves para fomentarla

La empatía es mucho más que ponerse en la piel del otro o entender sus problemas cuando las cosas no le van bien. Puede ayudarte a sentirte mejor contigo mismo y a resolver mejor tus problemas. Además, es una gran aliada en las relaciones sociales, porque te permite conectar mejor con otras personas y desarrollar tu inteligencia emocional.

Para fomentar la empatía, te recomiendo poner en práctica los siguientes consejos:

1. Entiéndete a ti mismo. Escucha lo que sucede en tu interior y haz un primer ejercicio de compresión de tu propio comportamiento. Analiza tus emociones y los pensamientos que las han generado. Tienes el poder de revisar y de cambiar la perspectiva.

2. Desarrolla la escucha activa. No se trata solo de oír al otro y de estar pensando en la respuesta que vas a darle antes de que haya terminado de hablar. Párate a escuchar para entender sinceramente.

3. Deshazte de los prejuicios. Intenta tomar distancia y no juzgar a la persona que tienes delante según tu criterio. Puede que no estés de acuerdo con la actitud o el comportamiento de la persona en cuestión, pero haz un esfuerzo por respetar su opinión y ser más tolerante.

4. Pon atención a tus expresiones. Busca un tono más afectuoso a la hora de contestar e intenta incluir en tu vocabulario frases que dejen claro que lo que opinas no es la verdad absoluta. Intenta desterrar de tu diccionario las palabras negativas que suelen meterte en ese bucle gris del que quieres salir.

Empatía, mucho más que ponerte en el lugar del otro

Si aprendes a desarrollar la empatía, te permitirás disfrutar de tus relaciones sociales de una manera mucho más sana. Y créeme cuando te digo que esto tiene efecto boomerang, porque el hecho de entender a los demás te ayudará también a sentirte mejor y a resolver tus propios conflictos.

Las personas empáticas son también más carismáticas y atractivas, y tienen muchas más posibilidades de desarrollar capacidades de liderazgo y de colaboración.

Por último, si tienes una persona cercana a la que te cueste entender especialmente, te propongo hacer este ejercicio de empatía, propuesto por profesionales del Departamento de Psicología Clínica de la Universidad de Barcelona:

  • Anota el nombre de esta persona y la relación que tiene contigo.
  • Describe las situaciones en las que te cuesta entenderle.
  • Explica cuáles de sus actitudes te impiden ser empático.
  • Describe cómo te sientes ante esas actitudes.
  • Reflexiona sobre los causas que crees que pueden estar motivando su comportamiento.
  • Piensa en qué momentos actúas tú de esa manera.
  • Intenta entender la forma de ver la realidad de esa persona.

¿Te animas a hacerlo? Cuéntame tu experiencia en los comentarios.

Pablo Santxez

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