Descubre si el liderazgo participativo es para ti

Puede que siempre hayas tenido cierta habilidad para gestionar equipos. Piénsalo. ¿Sueles organizar las quedadas de tus amigos indecisos cuando no saben en qué restaurante cenar? ¿Ejercías una determinada influencia sobre tus compañeros de clase y tomabas la iniciativa cuando se trataba de elegir el juego?

El liderazgo es una condición inherente a la personalidad de cada individuo. Pero para llegar a ser un referente en la creación y la gestión de equipos no basta con tener madera de líder, porque siempre llega un momento en el que hay que tener cierto bagaje y, sobre todo, conocimientos.

Los negocios, en definitiva, son como caballos salvajes. O los dominas, o te dominan. Y si quieres tomar las riendas y superar la fase de escalada con más glorias que penas, inevitablemente tienes que aprender de quienes están hoy donde tú quieres llegar mañana. Solo así encontrarás tu verdadero papel como líder.

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Hoy queremos hablarte del liderazgo participativo. Porque tu iniciativa, tanto si es innata como si no lo es, necesitará sí o sí de un equipo que la sostenga. Otra cosa es de qué manera y con qué herramientas logres despertar el entusiasmo en tu organización. Y ahí precisamente es donde debes escucharte a ti mismo para calibrar tu brújula y elegir tu camino como líder.

¿Qué es el liderazgo participativo?

Volvamos la vista atrás. La historia de los líderes más famosos a nivel mundial, tanto a nivel empresarial como político y religioso, es la historia misma de individuos con diferentes perfiles. Nada tiene que ver el liderazgo despierto de Steve Jobs o Henry Ford, por ejemplo, con la autoridad firme y afilada de Margaret Thatcher. La Dama de Hierro no se andaba por las ramas cuando se trataba de ejercer un estricto dominio sobre los ministros de su gabinete.

Por el contrario, el liderazgo participativo aprovecha al máximo las cualidades de los miembros de la organización. Se basa, por tanto, en la escucha activa de ideas y en la búsqueda de objetivos comunes para plantear soluciones a cada reto.

Las claves básicas de este tipo de liderazgo son la motivación, la implicación y el compromiso. Y lo sabemos, esto no es fácil de conseguir, pero si logras despertar esos sentimientos en tus empleados, esto se traducirá en una mayor implicación de tu equipo con cada proyecto.

Pros y contras del liderazgo participativo

«Nunca lo hice por dinero», dijo una vez Steve Jobs. Y por muy manido que resulte, lo que convirtió al creador de Apple en el hombre más rico del mundo fue su pasión y la de los suyos. Porque seamos sinceros: cuando te apasiona lo que haces es cuando realmente descubres que los límites son solo mentales.

Además, si consigues hacer que las personas que te rodean sean corresponsables y sientan que tienen un papel activo en tu organización, podrás enfocar tu energía en otras acciones vitales para tu empresa.

Eso sí, no todo es blanco o negro. Cuando ejerces un liderazgo participativo corres el riesgo de que otros miembros de tu grupo tomen las riendas con una autoridad excesiva. Porque esta característica también es inherente a la personalidad de algunos individuos. Y, aunque escuchar a todos te ayudará a no desaprovechar posibles grandes ideas, tienes que saber dominar la situación si los actos empiezan a ir en contra del propio equilibrio de tu proyecto. O incluso si generan conflictos internos por posiciones encontradas.

Por otra parte, si sigues este patrón puede suceder que haya reuniones que se eternicen al contar con opiniones diferentes. Y si no concluyen en el tiempo y en la forma acordados, puede generarse cierta desidia en los participantes.

Ejemplos de líderes participativos

Gandhi, Nelson Mandela, Teresa de Calcuta y Martin Luther King encabezan la lista de los líderes participativos más famosos de la historia reciente. Todos, de una forma u otra, movilizaron masas y sembraron una semilla de cambio en el mundo dando voz a sus seguidores.

Podemos concluir, por tanto, que el liderazgo participativo pone el foco en los individuos y en sus capacidades. Pero solo tú debes decidir si este estilo encaja a día de hoy en tu organización, o si te interesa combinar diferentes formas de liderar en un mismo periodo de tiempo. No todo es blanco o negro, como hemos dicho. Hay muchas formas de tomar las riendas y no todas son excluyentes.

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Lo que sí está claro es que para encontrar la respuesta debes buscar dentro de ti mismo. ¿Qué supondría en este momento dar prioridad a las necesidades y sentimientos de quienes colaboran contigo? ¿Estás rodeado de la gente adecuada? Y por último, ¿cómo te sentirías ejerciendo este tipo de liderazgo?

Pablo Santxez

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