Los 7 tipos de liderazgo más habituales y cómo encontrar el tuyo

De una forma gentil se puede sacudir al mundo, dijo Gandhi una vez. Pero hay tanto tipos de liderazgo como personalidades en los individuos. Y cuando las cualidades y los defectos de una persona llamada a liderar se balancean, los resultados de sus acciones son, inevitablemente, muy diferentes.

Subamos a las altas esferas políticas, religiosas y empresariales para verlo más claro. Nada tiene que ver el estilo autocrático de Fidel Castro, Adolf Hitler o Robert Mugabe, por ejemplo, con los métodos más reposados de Nelson Mandela, Salvador Allende o Luther King.

Tampoco se parecen en nada los logros empresariales de John D. Rockefeller, tan destacables como controvertidos, a los de Indra Nooyi. Ella encabezó la transición de PepsiCo hacia el ecologismo. Él casi llega a monopolizar la industria petrolera estadounidense.

La gestión de los grandes líderes de la historia y del presente es tan compleja como la propia naturaleza humana. Y aunque catalogar esto no es tarea fácil, existen rasgos comunes en los 7 tipos de liderazgo más habituales. Te los descubrimos todos a lo largo de este artículo.

Liderazgo participativo

¿Cuánto te cuesta delegar la toma de decisiones en tu organización?

Esta es la pregunta clave que debes hacerte para saber si te sentirías cómodo ejerciendo este tipo de liderazgo. Incentivar la resolución de problemas a nivel individual puede ayudarte a generar vínculos en tu equipo y a enriquecer puntos de vista, pero también tiene sus desventajas.

Porque si la organización somos todos, ¿dónde quedan la productividad y el ahorro de tiempo en la toma de decisiones? Cuando eliges este tipo de liderazgo estás apostando por la diversidad, la escucha activa, la apertura y mayor horizontalidad, pero también le abres la puerta a debates que pueden alargarse más de lo esperado.

Liderazgo autocrático

La autocracia está inevitablemente asociada a regímenes dictatoriales. Pero no tienes que convertirte en Adolf Hitler para ejercer este tipo de liderazgo y, de hecho, en determinadas situaciones puede ser muy eficaz.

Por ejemplo, en grupos pequeños y anárquicos donde urge tomar el control para acabar con una situación concreta de caos, o en contextos de presión particularmente estresantes.

Cuando la responsabilidad recae en ti como líder, la totalidad de las decisiones dependerá de tus directrices. No habrá peros ni medias tintas.

Tú marcas los objetivos, diseñas la estrategia, eliges a tu equipo y decides con qué recursos contar en cada caso.

Liderazgo transaccional

Si corres cierto riesgo de que tu plantilla se instale en el conformismo o buscas una mejora continua de resultados en tu equipo, el liderazgo transaccional puede ser una buena opción para ti.

¿Y cómo ponerlo en práctica? La teoría es sencilla y se basa en crear incentivos, tanto positivos como negativos, para promocionar a tus mejores empleados. Este tipo de liderazgo, fundamentado en las ideas de la recompensa y el castigo, es útil en empresas que presentan una estructura estable en el tiempo y en las que se desarrollan siempre los mismos procesos.

El gran ejemplo lo encontramos en McDonald’s, donde los trabajadores aspiran a ser el «empleado del mes» y son premiados con una placa y un incentivo económico.

Liderazgo transformacional

La palabra transformación lleva implícita una carga de futuro, cambio y motivación. Suena apasionante, de entrada. Pero alentar a tu equipo a innovar y crecer no es tarea fácil.

En primer lugar, porque tu capacidad de gestión empresarial debe estar acompañada de las suficientes dosis de convicción e influencia como generar esos cambios positivos en tu organización.

Y también porque los empleados deben tener las habilidades necesarias para desarrollar su lado más creativo e implementar así las soluciones que cada reto exige.

En este sentido, cualquier ejecutivo que revitalice una empresa y le devuelva la rentabilidad podría ser considerado un líder transformacional. Pero hay ejemplos evidentes en empresas tecnológicas como Apple, Microsoft, IBM o Tesla.

Piensa en Elon Musk. Ha revolucionado el mundo del automóvil eléctrico y tiene un plan de futuro para establecer una colonia humana permanente en Marte. Lo suyo es otro nivel.

Liderazgo laissez-faire

Este tipo de liderazgo podríamos definirlo en una frase muy simple: deja hacer a tus empleados. Confía, observa desde la sombra e interviene solo cuando sea estrictamente necesario. Evidentemente, para ponerlo en práctica debes tener una gran confianza en la capacidad de tu equipo para tomar decisiones.

Se trata, por tanto, de marcar un objetivo claro inicial y confiar en que tus subordinados encuentren el mejor camino para alcanzarlo. Tu papel consistirá en darles el apoyo que necesiten durante el proceso. Serás un facilitador, por decirlo de otro modo, para que tu organización se desenvuelva por sí misma.

Liderazgo estratégico

Un líder estratégico es un planificador. Define objetivos, comunica las metas, controla el modo de implementarlas y revisa cómo se pueden poner en marcha los cambios necesarios durante el proceso. Pero la estrategia requiere pensamiento. Y la táctica, innovación.

En este sentido, el líder estratégico es como un jugador de ajedrez. Tu entorno es tu tablero de juego, tu oponente la competencia y tus fichas son tu equipo y tus recursos. En tu cabeza debes dibujar los movimientos antes de ejecutarlos, evaluar las posiciones y, una vez que esté la maquinaria en marcha, ser rápido a la hora de identificar las casillas débiles, las aperturas y las piezas que interesa cambiar de posición.

Liderazgo del entrenador

El entrenador de cualquier equipo deportivo es el mejor ejemplo de este tipo de liderazgo. De ahí su nombre. Nutrir y reforzar la fortalezas individuales es clave para lograr el éxito conjunto. Y aunque el objetivo último es común, el trabajo aquí debe enfocarse en desarrollar una destreza diferente en cada individuo.

El trabajo se basa, por tanto, en hacer ver a los colaboradores cuál es su potencial interno y acompañarlos en su desarrollo, porque solo así se alcanzarán las metas finales. Quizás este es el estilo de liderazgo que mejor concilia la autoridad con la libertad.

Conclusión

Estos 7 tipos de liderazgo no son excluyentes. Es decir, puede que en tu camino como líder necesites implementar dos o más estilos en un mismo periodo de tiempo. Y como decíamos al principio de este artículo, hay tantas formas de tomar el timón como personalidades en los individuos.

Te proponemos, por tanto, un primer ejercicio de autoconocimiento. Tu intuición, tu entorno, tu equipo, tus amenazas y tus fortalezas son las pistas definitivas del tesoro. Y la esencia de la estrategia está, primero, en elegir.

Pablo Santxez

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